No todos los casos están listos para un implante desde la primera consulta. Muchos pacientes llegan esperando que el implante se coloque de inmediato, y es la tomografía la que revela algo distinto: el reborde óseo no tiene la altura, el ancho o la densidad suficientes para sostenerlo con seguridad. En esos casos, el plan cambia de orden: primero se regenera el hueso, y solo cuando ha cicatrizado y madurado se coloca el implante.
En Bocas y Risas, clínica odontológica en el centro de Medellín con más de 30 años de experiencia, toda planeación de implantes parte de una valoración con tomografía. Es el examen que nos dice si podemos ir directo al implante o si primero necesitamos reconstruir el hueso que lo va a sostener.
Una radiografía panorámica da una vista general, pero solo la tomografía (imagen 3D) mide el volumen óseo real disponible en cada punto específico. Esa medición es la que determina si el implante se puede colocar directamente o si antes hace falta un injerto óseo, o regeneración ósea guiada.
¿Por qué a veces falta hueso antes de un implante?
La falta de hueso en la zona de un diente ausente es frecuente, y puede tener varios orígenes:
- Pérdida dental prolongada: una vez el diente se pierde, el hueso que sostenía su raíz deja de recibir estímulo y se reabsorbe progresivamente. Entre más tiempo pase el espacio sin tratar, más hueso suele perderse.
- Enfermedad periodontal avanzada: las infecciones que afectan la encía y el hueso pueden destruir parte del reborde óseo incluso antes de extraer el diente.
- Quistes, infecciones o traumatismos antiguos: algunas lesiones dejan un defecto óseo una vez resueltas, que debe reconstruirse antes de poder colocar un implante.
- Cercanía anatómica con el seno maxilar: en la zona posterior superior, el seno puede estar muy próximo al reborde óseo, dejando muy poca altura para un implante sin antes realizar una elevación de seno.
Nada de esto es visible a simple vista en un examen de rutina. Es la tomografía la que muestra con exactitud cuánto hueso hay y dónde están las limitaciones.
Cómo es el proceso del tratamiento por etapas
Cuando la tomografía muestra hueso insuficiente, la secuencia descrita en nuestro artículo sobre los pasos de un implante dental gana una etapa adicional al comienzo:
Diagnóstico con tomografía
Medimos la altura, el ancho y la densidad del reborde óseo, e identificamos estructuras anatómicas como el conducto del nervio y el seno maxilar, para determinar si hace falta un injerto y de qué tipo.
Cirugía de injerto óseo o regeneración ósea guiada
Se coloca material de injerto óseo en la zona deficiente, generalmente cubierto con una membrana que lo protege mientras se integra con el hueso propio del paciente. En la zona posterior superior, esta etapa puede ser en cambio una elevación de seno maxilar.
Periodo de cicatrización y maduración ósea
El injerto necesita tiempo para convertirse en hueso vivo y funcional. Según la técnica y el tamaño del defecto, este periodo suele estar entre 4 y 9 meses.
Tomografía de control
Una nueva tomografía confirma que el hueso regenerado tiene el volumen y la densidad necesarios antes de avanzar, en lugar de asumir que la cicatrización está completa solo por el tiempo transcurrido.
Colocación del implante
Con el volumen óseo confirmado, el implante se coloca sobre el reborde regenerado, siguiendo las mismas etapas de osteointegración y rehabilitación final que cualquier otro caso de implante.
Es un proceso más largo que el de un implante directo, pero es lo que permite que el implante tenga una base sólida en lugar de colocarse sobre un hueso que no podría sostenerlo a largo plazo.
¿Se puede colocar el injerto y el implante el mismo día?
Depende del caso. Cuando la pérdida ósea es leve y el implante aún puede lograr suficiente estabilidad primaria, el injerto y el implante se colocan juntos en la misma cirugía, reforzando el injerto simplemente las zonas de menor volumen. Cuando el defecto óseo es más amplio, colocar el implante al mismo tiempo lo dejaría sin suficiente soporte, por lo que es necesario regenerar primero el hueso y esperar a que madure antes de colocar el implante. La tomografía es la que define cuál escenario aplica para cada paciente.
Colocar un implante sin conocer el volumen óseo real de la zona aumenta el riesgo de complicaciones: estabilidad insuficiente, lesión del nervio o del seno maxilar, o un implante que fracasa meses después. La tomografía previa al tratamiento es lo que permite al odontólogo planear con seguridad y evitar estos riesgos.
Beneficios de regenerar el hueso antes de colocar el implante
- Le da al implante una base sólida y suficiente, mejorando su estabilidad a largo plazo en lugar de forzar la colocación en un reborde óseo comprometido.
- Reduce el riesgo de complicaciones como movilidad del implante, exposición de sus espiras o un contorno de encía desfavorable alrededor de la corona final.
- Protege estructuras anatómicas cercanas, como el conducto del nervio o el seno maxilar, al garantizar que haya suficiente distancia y hueso antes de colocar el implante.
- Mejora el resultado estético final, ya que un reborde óseo bien restaurado sostiene la encía de una forma que se ve más natural alrededor de la corona del implante, en línea con lo que describimos en nuestro artículo sobre rehabilitación oral.
¿Y los pacientes con varios dientes ausentes?
La pérdida ósea es aún más frecuente en pacientes que han pasado mucho tiempo sin varios dientes, y suele formar parte de la evaluación para tratamientos como la prótesis total sobre implantes. En estos casos, la tomografía define no solo si hace falta regenerar hueso, sino también cuántos implantes puede soportar el reborde óseo una vez terminado el tratamiento.
¿No sabes si necesitas un injerto óseo antes de tu implante?
En Bocas y Risas evaluamos tu caso con tomografía para determinar el volumen óseo real disponible y diseñar tu plan de tratamiento, ya sea yendo directo al implante o regenerando el hueso primero. Cita de valoración disponible.
Agendar Valoración por WhatsAppPreguntas frecuentes sobre el injerto óseo antes de un implante
¿Cómo sé si necesito un injerto óseo antes de mi implante?
Solo se sabe con certeza mediante una tomografía. Ese examen muestra la altura, el ancho y la densidad del hueso disponible en la zona donde falta el diente. Si el volumen óseo no es suficiente para dar estabilidad al implante, se recomienda regenerar el hueso antes de colocarlo.
¿Cuánto tiempo hay que esperar entre el injerto óseo y el implante?
En términos generales, entre 4 y 9 meses, dependiendo del tipo de injerto, el tamaño del defecto óseo y la zona tratada. Una elevación de seno maxilar o un injerto en bloque suelen requerir más tiempo de cicatrización que una regeneración ósea guiada localizada.
¿El injerto óseo duele o tiene una recuperación muy larga?
Es una cirugía ambulatoria bajo anestesia local, similar en molestia postoperatoria a una extracción dental. La inflamación y sensibilidad de los primeros días se controlan con la medicación indicada por el odontólogo, y el paciente retoma su rutina normal en pocos días.
¿Se puede colocar el injerto óseo y el implante el mismo día?
En algunos casos de pérdida ósea leve, sí es posible colocar el injerto y el implante en la misma cirugía. Cuando el defecto óseo es más amplio, es necesario regenerar primero y esperar a que el hueso madure antes de colocar el implante, para garantizar su estabilidad a largo plazo.